Miles Davis y el Jazz vuelven a Paris. Exposición en el Museo de Música de la Villette

Miles Davies inmerso en plena actuación

Miles Davies inmerso en plena actuación

Una exposición temporal que durará hasta el mes enero nos trae de vuelta al príncipe negro de la trompeta, que ha mantenido desde siempre una relación de amor con París. La primera vez que Miles Davis pisó la ciudad tenía tan sólo 23 años. Eso fue en 1949 en ocasión del Festival de jazz de París. Era su primer viaje al extranjero y, según él, cambió para siempre su visión de las cosas.

Declaró que nunca se había sentido tan bien en su vida por “...la libertad de ser tratado como un ser humano, como alguien importante (…)“. Allí conoció a Jean-Paul Sartre, a Pablo Picasso y a la célebre cantante Juliette Greco, de la que se enamoró.

Su regreso a París fue en 1957 para grabar la banda sonora original de la película “Ascensor para el cadalso” de Louis Malle, realizada en una sola noche por él y sus músicos que improvisaban totalmente, mientras visionaban en bucle las imágenes de la película.
La última vez que estuvo en París antes de su muerte, fue en 1991 en un concierto al aire libre en el Grand Hall de La Villette, muy cerca de donde hoy se le rinde homenaje.

La exposición titulada We want Davis en recuerdo del famoso doble album de 1982, tiene lugar en el Museo de la Música, en la Villette, y recorre toda su vida, desde sus inicios. En ella podemos verlo dando sus primeros pasos al lado de músicos como Charlie Parker y Dizzy Gillespie. La evolución y la calidad del gran innovador de Miles Davis quedan reflejadas en esta exposición. En sus primeros años, la enseñanza académica le interesaba mucho menos que la efervescencia musical del club Minton’s, cuna del Be-bop donde se da a conocer ante la flor y nata del jazz. Pero su primera revolución musical es la creación del Cool Jazz, que rompe con la urgencia del Be-bop, poniendo el acento en los arreglos y en la riqueza de la orquestación. Después pasará a un estilo más enérgico que el Cool, el Hard Bop, influenciado por el Rythm & Blues.

Miles Davis bebe de músicos diferentes que lo influyen, pero él mismo se apropia igualmente de aquellos que fueron sus discípulos. Ejemplo de esto último es el quinteto que forma con John Coltrane, o en los años 60 el hecho de que se rodee de jóvenes músicos junto a los que elabora un jazz libre e intuitivo. Tras ello, en una época en la que el jazz no estaba tan presente como el rock o el funk, Miles confirma una vez más su gusto por la búsqueda y la novedad. Y el jazz eléctrico o el jazz-rock se convierte en el nuevo estilo de sus álbumes de principios de los años 70, caracterizados por la improvisación y un trabajo de collage en estudio. Por otra parte, en esta época en su música comienza a introducir cada vez más elementos del funk. Tras un retiro de seis años vuelve en los años 80 con otra generación de músicos, como Sting o Prince. Utiliza sintetizadores y más tarde se enamora de la música de Kassav, el Zouk.

Kind of Blue, considerado uno de lso mejores discos de Miles Davis

Kind of Blue, considerado uno de lso mejores discos de Miles Davis

En definitiva, siempre fue un músico abierto a todas las influencias, desde la música clásica hasta el Hip-hop. Estaba interesado por todas las novedades musicales y técnicas. Revolucionó la música jazz cuestionando sus fronteras, y tomando diferentes caminos: Cool jazz, jazz modal, jazz rock. Pero, aunque haya pasado por diferentes épocas, Miles Davis ha tenido en el blues el estilo que ha ligado toda su obra.
No le gustaba mirar hacia atrás, ni volver a escuchar sus álbumes, él mismo decía que “Si alguna vez miro atrás, moriré”. Rechazaba la nostalgia del pasado; se obstinaba en ir hacia delante.

Fotos, portadas de discos, manuscritos, partituras, y ¿cómo no? trompetas ilustran la vida de uno de los trompetistas más grandes de todos los tiempos. Pero también datos sobre su carácter y sus manías o su lucha en favor de los derechos civiles. Además, dentro de la exposición hay una sala dedicada a su época más oscura, los años en los que cayó en una depresión que le hizo desembocar en la heroína.

Pero de las cosas que más nos acercan al músico en esta exposición, es su música. El Museo de la Música de París nos permite recorrer las cámaras insonorizadas donde podemos escuchar las obras de este maestro del jazz. Como su obra maestra “Kind of blue” (1959), considerada la piedra angular del Jazz Modal, en el que también escuchamos al saxofonista John Coltrane y al pianista Bill Evans. Y además de escucharlos, podemos verlos ensayando, e incluso saber cuales otras posibles versiones fueron finalmente desechadas.
En una última sala se reproduce su concierto-testamento de 1991 en París.

Miles Davis era un gran trompetista, pero sobre todo un maestro de la improvisación, y a los músicos que tocaban con él les dejaba expresarse libremente. Así vemos a aquellos que serían grandes músicos -como John Coltrane o Herbie Hancock- dando lo mejor de ellos mismos. Lo importante era eso, que sus músicos estuvieran allí al cien por cien, mostrando su personalidad. Le interesaba la búsqueda de lo inédito, lo inaudito…

Como decía él:

“Si en un concierto surgen una frase, un ritmo nunca tocados, este concierto está salvado, por toda la eternidad”.

Por  M.Sambaqui

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