Burdeos

La inmensa Place de la Bourse, en una humeda noche. Un monumento tan espectacular como desconocido.
La inmensa Place de la Bourse, en una humeda noche. Un monumento tan espectacular como desconocido.

Burdeos es, como otras ciudades francesas intermedias, una ciudad sin un monumento que la haga destacar, que la permita competir con la preeminencia de París. Esto que puede ser un problema, al mismo tiempo es una ventaja cuando el viajero deja de lado sus prejuicios y su desconocimiento. Esa falta de un elemento central se suple con las posibilidades del conjunto.

De la misma forma que Lyon, Nantes, Montpellier o Toulouse, Burdeos posee muchos elementos que la hacen un destino muy recomendable para un viaje. Además del vino, el más famoso del mundo, Burdeos posee una riqueza arquitectónica, cultural y natural muy destacable. Y todo a poco más de dos horas de la frontera española.

Burdeos es una ciudad media con casi 250.000 habitantes, que llegan al millón en su área metropolitana. Es una gran ciudad pero con el sentido y la medida justa para que el visitante no se sienta agobiado. Grandes avenidas, la mayor el Garona, inmenso cerca de su desembocadura, y monumentales edificios, pero también inmensos parques, plazas y a pocos kilómetros los viñedos que tanta fama y recursos han aportado a la ciudad aquitana.

El patrimonio cultural de Burdeos, su arquitectura, sus museos, las abigarradas calles del centro y los grandes espacios que se abren al río como la Place de la bourse o la Esplanada de Quinconces bien valen una visita, aderezada con alguno de los excelentes vinos de la región. De hecho, el centro de la ciudad forma parte del Patrimonio Universal de la UNESCO, con el nombre genérico de Port de la Lune. Visite las páginas dedicadas a los monumentos, museos, al vino para obtener más información.

Pero para empezar veremos la historia de Burdeos y su región y después en las otras páginas les mostraremos los lugares más interesantes de la ciudad.

Un poco de historia

La zona donde se asienta Burdeos, justo al estuario del Garona, era una zona de marismas y pantanos no era precisamente muy salubre, pero el poblamiento, según nos indica la arqueología es continuo. El emplazamiento ya está habitado, al menos, en siglo V a.c. Diversos grupos humanos ocuparán la zona, indoeuropeos, celtas, galos. En está época también se encuentran los primeros rastros de la implantación de la viña..

El Imperio Romano será el primer poder que establecerá el primer esbozo Estado organizado en la Galia. Burdigala, la ciudad romana configurará una sociedad mixta, galorromana, en la última mitad del siglo I a.c, que prosperará gracias a la producción del vino y al comercio del estaño y del plomo, donde el puerto bordelés es una importante escala. En el año 70 D.c. el emperador Vespasiano declara la ciudad capital de la provincia romana de Aquitania. De la época romana aún quedan restos de acueductos, de una curia, de un anfiteatro, etc..

Restos de la romana Burdigala. El pasado romano, a pesar de los siglos aún es visible
Restos de la romana Burdigala. El Palacio Gallien da nombre a los resto del anfiteatro. El pasado romano, a pesar de los siglos, aún se puede ver.

En el siglo III d.c comienza la decadencia con las invasiones bárbaras, aunque la importancia de Burdeos importancia se mantendrá durante casi un siglo más. La Edad Media, sin embargo, es una época tumultuosa. Nuevas invasiones de suevos, alanos, francos, árabes, se suceden con la curiosa y recurrente costumbre de saquear la ciudad. Después vendrán los normandos, los vikingos con sus drakkars, adaptados perfectamente a los anchos ríos atlánticos.

Hacia el siglo XII los poderes locales comienzan a organizarse. Los condes se convierten en duques y los duques en reyes. El complejo sistema de alianzas y de matrimonios, que vinculaba la tierra a las familias nobiliarias, hará que gracias a una unión la Guyenne, (la Guyana o Aquitania en español) forme parte de las tierras del rey, de Inglaterra. El matrimonio de Leonor de Aquitania con Enrique II, en 1154, hace que una buena parte de lo que hoy es Francia pase a formar parte durante siglos de la corona inglesa. La Guerra de los Cien Años se explica mucho mejor comprendiendo que Francia e Inglaterra no eran lo que hoy son, ni mucho menos, sino los feudos por los que luchaban dos casas reales ávidas por controlar el mayor numero de tierras y recursos, en su familiar beneficio.

La unión dinástica con Londres, desarrollará un comercio vinícola muy lucrativo para los mercaderes bordeleses y la Iglesia, que fundará numerosas comunidades eclesiásticas, construirá iglesias, etc.

La ciudad no volverá a la tutela del rey de Francia hasta 1453 tras el fin de la Guerra de los Cien Años. Sin embargo, los reyes franceses tendrán gran dificultad en controlar una región que seguirá siendo anglófila y que entra en decadencia tras el fin del comercio del vino con las Islas. Los siglos XVI y XVII son muy complicados para la región, ya que a la crisis económica, – quizá causados por ella -, se unen problemas religiosos y políticos. Los lógicos deseos centralistas de los reyes se enfrentan a una gran autonomía de la ciudad, consecuencia de las concesiones otorgadas después de su vuelta a manos francesas. Esa explosiva mezcla, con las Guerras de religión como centro del conflicto, sumirá a Burdeos y a todo el país en una época terrible.

La recuperación no llegará hasta el reinado de Luis XIV, tras décadas de edictos, batallas y matanzas, justo con la apertura del comercio ultramarino. Una vez más, la economía marca el paso y suaviza los conflictos. El segundo apogeo de Burdeos se debe a América. Como el caso de Nantes, los grandes puertos atlánticos se enriquecerán y crearán importantes burguesías, clave para comprender el futuro desarrollo de Francia y la propia Revolución. El único problema es que este desarrollo se debió al comercio triangular entre Europa, America y África, cuya moneda de cambio fueron los seres humanos. La trata de negros, el comercio de esclavos permitirán el resurgir bordelés. El siglo XVIII ve la mejora de la ciudad, la construcción de edificios como el gran teatro, la desecación de las marismas. En tiempos de Luis XV se construye el edifico emblemático de la ciudad que define y representa las cualidades y los defectos de Burdeos, la Plaza de la Bolsa.

Retrato de Montesquieu, el autor del Espíritu de las leyes.
Retrato de Montesquieu, el autor del Espíritu de las leyes, ilustre bordelés.

Este éxito basado en la explotación del hombre por el hombre, paradójicamente, será el caldo de cultivo de la mentalidad ilustrada, les Lumieres. Montesquieu que nació en un pueblo cerca de Burdeos será uno de sus máximos exponentes.

Durante la Revolución Francesa, la participación de los bordeleses es importantes. A pesar de que la mayoría de los lideres de la facción girondina no fuesen originarios de la región, el hecho de dar su nombre marca la importancia de los comerciantes e ideólogos de todo el atlántico francés.

La Revolución cambiará muchas cosas y Francia tardará mucho en acomodarse a los cambios y a las permanencias. El siglo XIX será un siglo de decadencia y modernización. La trata de esclavos sigue siendo un importante negocio que, no obstante, se acabará pronto. Al comercio con America le substituirán las nuevas relaciones con las colonias africanas. Burdeos continua con su espíritu negociante y comercial.

Con la llegada del siglo XX el eje económico francés se desplaza hacia la línea entre París, Lyon y Marsella, después Niza. Esa pérdida de influencia se ha mitigado en la segunda mitad del XX desde la llegada a la alcaldía del general y después primer ministro Jacques Chaban-Delmas. Este político de larga carrera política, intentó desarrollar nuevos sectores en la capital girondina como el aeronáutico. Su impronta, fue alcalde casi durante cincuenta años, se nota aún hoy, otra vez en lo positivo y en lo negativo.

Burdeos se pone en marcha de nuevo y, en un mundo donde las grandes metrópolis no parecen ser la solución, tal vez sea el momento de las ciudades medianas.

Los viñedos de Burdeos.

La visita de Burdeos significa el encuentro con la capital del vino francés. Numerosas denominaciones de origen rodean la ciudad y se esparcen por todo el departamento de la Gironda. Son nada más y nada menos que ¡¡¡57 AOP (Appelation d’Origine Controlé) Denominaciones de Origen!!. Los menos entendidos se sorprenderán de que los mejores vinos de la zona no lleven la apelación Burdeos sino: Graves, Pomerol, Saint-Emilion, Barsac, Haut-Médoc, Margaux, Médoc, Pauillac, Pessac-Léognan, Saint-Estèphe, Saint-Julien y la legendaria Sauternes. Si alguno se pone a su alcance, no lo dude, muchos Pomerol, graves y Saint-Emilion se pueden comprar a precios accesibles.

Excursiones y actividades relacionadas con el vino.

Pinche en los enlaces si desea reservar las excursiones y disfrutar de la cultura del vino, de la que Francia y Burdeos son protagonistas.

Más información sobre la Ruta de los vinos de Burdeos.