Córcega, L’Île de la Beauté

Córcega
Córcega, situada 170 km al sureste de la Costa Azul, es la envidia geológica de las demás islas del Mediterráneo. Además de ser una mina de oro para los amantes del excursionismo, ofrece paisajes fotogénicos: desde cordilleras montañosas con rápidos torrentes hasta larguísimas playas de arena fina. Córcega y su idioma, cocina y estilo de vida isleños despiden un aroma de acogedora cortesía. El comprometido movimiento por la independencia corsa es el aspecto más duro de esta peculiar cultura. Aunque, en general, los grupos nacionalistas restringen su violencia a ajustes de cuentas internos y daños materiales, se aconseja a los viajeros que tengan precaución. La ciudad porteña de Ajaccio, lugar de nacimiento de Napoleón Bonaparte, es el punto de partida más concurrido para visitar esta isla. Aunque ha sido modernizada recientemente, esta ciudad francesa mediterránea, de colores pastel, sigue siendo el lugar perfecto para pasear, especialmente por las estrechas calles que recorren las partes más antiguas de la ciudad. Además de un gran número de monumentos y museos dedicados a la tradición napoleónica, también se puede visitar la Pointe de la Parata, un promontorio de granito negro famoso por sus puestas de sol; asimismo, merece la pena bañarse en las playas que se encuentran justo a la salida de la ciudad. El escenario natural más famoso de la isla es Les Calanche, un espectacular paisaje montañoso de formaciones graníticas de distintas tonalidades. Cuando está despejado, se puede disfrutar de unas vistas imponentes, tanto del Mediterráneo como de las montañas norteñas. Por la zona, los excursionistas podrán disfrutar de una serie de rutas cortas pero desafiantes. La Ciudadela de Bonifacio, en el extremo sur de Córcega, ocupa el lugar más alto de un largo y estrecho promontorio de acantilados de piedra caliza. La ciudad sufrió varios asedios durante la Edad Media y, gracias a sus callejones apiñados y los voladizos que canalizan el agua de la lluvia, aún conserva un ambiente medieval. Calvi, que también se alza sobre su ciudadela, es una ciudad playera situada al noroeste de Córcega. La costa entre Calvi y la île Rousse, a 25 km en dirección norte, está salpicada por una serie de atractivas playas. Los mejores meses para visitar Córcega son mayo y junio, cuando en la isla suele brillar el sol, las flores están en pleno apogeo y no está repleta de euro turistas. Las ciudades de la isla son accesibles mediante conexiones directas vía avión desde los aeropuertos más importantes del resto de Francia, así como desde otras ciudades europeas. Los enlaces por ferry son más económicos, pero las rutas suelen estar cortadas a causa de huelgas que en ocasiones duran varias semanas. ¡Ánimo! ¡Nada es bonito si no se puede ver!!!