Bearn Pirineos Atlánticos

La visita del Palacio de los reyes de Navarra en Pau es una de las que hay que hacer en la ciudad.

Ya hemos descrito brevemente todo lo que ofrece, nada más cruzar la frontera franco-española en Irún, la primera provincia francesa que nos encontramos, los Pirineos Atlánticos. Un departamento que se divide en Pays Basque y,  precisamente Bearn. Tan cerca, tan semejante y tan disidente, las primeras tierras francesas son un destipno perfectos para unos días de vacaciones si viven en el País Vasco, Cantabria, La Rioja, Navarra, Aragón… Y también un lugar de vacaciones ideal para la gente del resto de España que busque frescor en verano y nieve en invierno. Y si viene de América Latina o del resto del mundo, es una manera perfecta para descubrir regiones como el País Vasco en España y el Bearn y el  País vascofrancés, en Francia, ¡dos países en Europa en una distancia muy pequeña.

Béarn, Pirineos Atlánticos, tierra de naturaleza deporte e historia

El Bearn ha sido un territorio en disputa durante muchos siglos, y como toda tierra de frontera es rica en acontecimientos, en conflictos, pero también en relaciones mestizas y comercio. Por su situación y orografía, es una tierra contrastada. Bordeada por Bigorre al este, las Landas al norte y el País Vascofrancés al oeste, este territorio se extiende desde las llanuras vitivinícolas y las verdes colinas del piedemonte hasta las escarpadas cumbres de los Pirineos.

En el Bearn se combinan paisajes montañosos impresionantes, un patrimonio arquitectónico heredado de reyes y señores feudales. Y junto a ello, infraestructuras y territorios ideales para los amantes de los deportes al aire libre junto a una tradición culinaria exquisita y generosa.

La naturaleza maravillosa, el primer elemento de atracción

Valles preservados y cumbres a su alcance

El paisaje natural de Bearn se divide entre la llanura al norte, que varios ríos atraviesa y los tres valles pirenaicos. Estos tres valles son antiguas vías de comunicación que han servido para atravesar la cordillera y unir la península ibérica y el resto de Europa. Los tres, Ossau, Aspe y Barétous son de origen glaciar y hoy articulan todo el turismo de montaña de la comarca. Cada uno ellos tiene su singularidad natural y de biodiversidad, además de innumerables propuestas deportivas y bonitos pueblecitos para visitar.

El valle de Ossau y el Pic du Midi d’Ossau

El Pic du idi d’Ossau, se encuentra en el valle del mismo nombre y supera los 2800 metros de altura. En la zona se encuentra la estación de esquí de
Artouste.

El valle de Ossau es, sin duda, el más emblemático de Béarn. Esto se debe a que está dominado por la silueta inconfundible del Pic du Midi d’Ossau. Este antiguo volcán se alza hasta los 2884 metros de altitud. Apodado «Jean-Pierre» por los habitantes locales, esta majestuosa cima se refleja en las aguas cristalinas de los lagos de Ayous (Roumassot, Miey y Gentau) y Bious-Artouste. La ruta de senderismo de los lagos de Ayous es uno de los itinerarios más espectaculares de la región y ofrece unas vistas impresionantes del pico.

Más arriba en el valle, el paraje de Artouste alberga el famoso Tren de Artouste (*Petit Train d’Artouste*). Se trata del ferrocarril turístico más alto de Europa; circula a casi 2000 metros de altitud por una vía estrecha situada en la ladera de un acantilado. Este trayecto de diez kilómetros permite acceder fácilmente al lago de Artouste mientras se contemplan los paisajes escarpados de la alta montaña y, con un poco de suerte, se observan colonias de marmotas, el vuelo de buitres leonados y rapaces.

Laruns es el pueblo más pintoresco y con más servicios. Toda la zona fronteriza de los valles conforma la parte más occidental del Parque Nacional de los Pirineos franceses.

Más información sobre el Valle de Ossau aquí

El valle de Aspe: una escapada salvaje

Situado más al oeste, el valle de Aspe se extiende a lo largo del río Aspe hasta la frontera española, que atraviesa por el puerto de Somport. Se distingue por su carácter salvaje, abrupto y auténtico.

En esta part delParque Nacional de los Pirineos, podemos encontrar más fauna pirenaica salvaje. El circo de Lescun, a menudo calificado como las «Dolomitas de los Pirineos», es un anfiteatro natural rodeado de impresionantes cumbres calcáreas. En esa zona podemos disfrutar de picos como las Agujas de Ansabère y el Grand Billare.

El pueblo de Lescun, situado a 900 metros de altitud, sirve de punto de partida para numerosas excursiones hacia el lago de Lhurs o el collado de Pau.

El valle de Barétous

El valle de Barétous, es el más occidental de los valles bearneses. Destaca por sus paisajes kársticos. Por ejemplo, el paraje de La Pierre Saint-Martin es especialmente célebre por su relieve accidentado, esculpido por la erosión.

La sima de La Pierre Saint-Martin es uno de los sistemas kársticos  más profundos del mundo. En la superficie, el bosque de Braca presenta un paisaje lunar donde los pinos negros crecen directamente sobre el lapiaz, la roca caliza cincelada por el agua, que se ha cubierto parcialmente de tierra.

Las cuevas de Bétharram

Situadas en el límite con la región de Bigorre, las cuevas de Bétharram constituyen un enclave subterráneo de gran interés. Descubiertas en el siglo XIX, estas cuevas se recorren a través de varios niveles excavados por el río subterráneo.

El itinerario incluye un tramo a pie para admirar las formaciones —como monumentales estalactitas y estalagmitas—, una travesía en barco por un lago subterráneo y el regreso en un tren pequeño, ofreciendo así una experiencia espeleológica accesible e impresionante.

Monumentos y patrimonio

La historia del Bearn es muy antigua y tuvo mucha importancia durante el final de la Edad Media y el Renacimiento. Constituye la última y tumultuosa época del Reino de Navarra y después el comienzo de la dinastia francesa de los Borbones. De este pasado glorioso explica el legado arquitectónico excepcional, visible en sus castillos, iglesias fortificadas y *bastidas*.

El Castillo de Pau: cuna de un rey

En el corazón de la capital histórica de la provincia se alza el Castillo de Pau. Esta fortaleza medieval, transformada en palacio renacentista por Margarita de Angulema y posteriormente por Juana de Albret, es famosa por haber visto nacer al rey Enrique IV en 1553.

La visita al castillo permite descubrir las lujosas estancias reales, una colección excepcional de tapices de la manufactura Des Gobelins. Sin olvidar el célebre caparazón de tortuga que sirvió de cuna al futuro rey de Navarra y Francia. Los jardines del castillo ofrecen un agradable paseo con unas vistas impresionantes de la cordillera de los Pirineos.

Más información sobre Pau.

La Catedral de Santa María de Oloron

Situada en Oloron-Sainte-Marie, en la confluencia de los ríos Aspe y Ossau, la Catedral de Santa María está inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Forma parte de los Caminos de Santiago de Compostela. Construida a partir del siglo XII, es célebre por su portada románica de mármol blanco de los Pirineos. Esta obra maestra de la escultura medieval representa escenas religiosas, pero también de la vida cotidiana y los monstruos del Apocalipsis, todo ello preservado bajo un pórtico fortificado.

Sauveterre-de-Béarn

Encaramada sobre un saliente rocoso que domina el río , (llamado aquí gave)  Oloron, Sauveterre-de-Béarn posee un encanto medieval innegable. Los vestigios de sus fortificaciones narran su pasado como plaza fuerte fronteriza frente a Navarra.

El monumento más emblemático es el Puente de la Leyenda (Pont de la Légende), cuyo único arco superviviente se proyecta sobre las aguas. La leyenda cuenta que la reina Sancia superó allí con éxito la prueba del agua en 1170. La Torre Moncade y la iglesia fortificada de Saint-André completan un paisaje bucólico, la imagen que solemos tener del típico pueblo medieval.

Navarrenx bastida amurallada

Navarrenx es una bastida medieval con murallas del siglo XVI, construidas  por el ingeniero italiano Fabricio Siciliano, por orden del rey de Navarra. Fue la primera ciudad de Francia en ser fortificada siguiendo los principios de la arquitectura abaluartada, mucho antes de la época de Vauban. Estos nuevos tipos de murallas más anchas y bajas, con baluartes avanzados, protegían mejor de las ciudades de los ataques de la artillería.

Las murallas, de casi dos kilómetros de longitud, se conservan perfectamente y están flanqueadas por baluartes, salientes y fosos. La puerta de Saint-Antoine y el polvorín muestran la importancia estratégica de la ciudad.

Orthez: capital de la época de Fébus

Antigua capital del Bearn antes de Pau, Orthez conserva monumentos de su pasado medieval. El Puente Viejo (Pont Vieux), cruza el río Pau. Fue construido en el siglo XIII y tiene una torre central, esuno de los puentes fortificados más notables del sur de Francia.

No muy lejos de allí, la Torre Moncade es el último vestigio del castillo fuerte construido por Gastón Fébus en el siglo XIV. Con más de treinta metros de altura, su terraza ofrece una amplia panorámica de los tejados de la ciudad y de las colinas circundantes.

El Castillo de Morlanne

Situado al norte del Bearn, el Castillo de Morlanne es una fortaleza de ladrillo y piedra construida en el siglo XIV por el arquitecto de Gastón Febo para asegurar la frontera frente a las Landas inglesas. Restaurado en el siglo XX por los historiadores del arte Raymond y Hélène Ritter, el castillo alberga hoy una rica colección de pinturas, muebles de época y objetos de arte. El parque que lo rodea permite vistas magníficas de los Pirineos.

Salies-de-Béarn, la ciudad de la sal

Conocida como la «Ciudad de la Sal», Salies-de-Béarn es una encantadora localidad balnearia famosa por sus aguas. La tasa de salinidad es tan sumamente alta que es diez veces más saladas que la del océano.  Esto lhizo de la zona con sus manantiales salinos naturales un pueblo riquísimo en época antigua y medieval.

Su historia y su arquitectura están estrechamente ligadas a este preciado recurso. La riqueza de otras épocas se ve en el barrio medieval. Calles empedradas, pintorescas casas con entramado de madera sobre pilotes que se alzan sobre el río Saleys.

La Cripta del Bayaà: situada en el corazón de la ciudad, esta estructura subterránea alberga el manantial original de agua salada, explotado desde la Edad del Bronce.

El Museo de la Sal, situado en una auténtica casa bearnesa del siglo XVII, recorre la historia de la sal y las técnicas tradicionales de los «part-prenants» (antiguos propietarios de los derechos de explotación).

Las Termas: construidas a finales del siglo XIX con un grandioso estilo arquitectónico neomudéjar, bien merecen una visita. Es un destino muy agradable para relajarse y disfrutar de las termas.

La Fiesta de la Sal es una fecha a recordar. Se celebra en septiembre, no se pierda esta celebración tradicional que incluye desfiles de carrozas, portadores de cubas tradicionales y bailes locales.

Bearn, destino deportivo

Sin duda el deporte es el segundo elemento que atrae la atención de los turistas que visitan el Bearn.

Gracias a su geografía diversa, el Bearn es un destino que ofrece opciones deportivas muy amplias. Deportes accesibles a todas las edades e intereses, desde el deporte tranquilo hasta el de riesgo y aventura.

El ciclismo y los puertos míticos del Tour de Francia

El Bearn está estrechamente ligado a la gran historia del ciclismo y acoge con frecuencia el Tour de Francia. Cada año, ciclistas aficionados y experimentados se enfrentan a los legendarios puertos de los Pirineos bearneses.

Muchos de los nombres míticos de la Grande Boucle se encuentran ¡en este pequeño territorio! El puerto de Aubisque (1.709 m): Este puerto, que conecta el valle de Ossau el de Bigorre, es uno de los más temidos y majestuosos de la cordillera, y ofrece un paisaje pastoral suspendido sobre el circo de Litor.

El puerto de Marie-Blanque (1.035 m): Situado entre el valle de Aspe y el valle de Ossau, presenta pendientes de gran dureza, especialmente en su vertiente occidental.

El puerto de Somport (1.632 m): Histórica ruta fronteriza, ofrece una ascensión larga y constante en medio de los paisajes agrestes del alto valle de Aspe.

O, por último El Portalet que comunica el Valle de Ossau con Aragón hacia Jaca.

Deportes en aguas tranquilas y aguas bravas

Los «gaves«, -nombre que reciben los cursos de agua pirenaicos-, conforman una red hidrográfica excepcional para los deportes náuticos. La navegación en los ríos es una sorpresa ya que ello es muy raro en el cantábrico español. Así, los amantes de los deportes acuáticos encontraran en los Pirineos Atlánticos y las Landas un territorio extremadamente propenso para disfrutar de ríos y arroyos.

Otra gran sorpresa es el complejo de Aguas Bravas de Pau-Pyrénées, una instalación artificial única en Europa. Este canal de piragüismo y kayak de nivel internacional acoge los entrenamientos de los equipos franceses y competiciones mundiales. El público general puede iniciarse aquí en el rafting, el kayak o el hidrospeed con total seguridad, en pleno corazón del área urbana de Pau. Gracias al control del caudal de un río cercano, el complejo funciona casi todo el año usando la fuerza natural del agua. Esto permite la existencia de circuito continuo de aguas bravas con flujo constante.

En el Gave d’Oloron entre Oloron-Sainte-Marie y Sauveterre-de-Béarn, se practica el rafting y el piragüismo de travesía durante la primavera y el verano. Los cursos son muy adecuados para el rafting, y se combinan preciosas gargantas boscosas. Además, estos ríos gozan de fama mundial por la pesca deportiva, en particular la pesca con mosca del salmón atlántico y de la trucha común.

El senderismo y el GR10

El Béarn está atravesado por el GR10, el célebre sendero de gran recorrido que une el Atlántico con el Mediterráneo. Las etapas que discurren por el Béarn —desde La Pierre Saint-Martin hasta Gourette, pasando por Lescun y Gabas— figuran entre las más alpinas y agrestes de todo el trazado.

Además del GR10, existe una inmensa red de senderos que permite desde paseos familiares en torno al lago de Bious-Artigues hasta ascensiones deportivas al Pic du Palas o al Balaïtous.

Las estaciones de deportes de invierno

En invierno, las montañas del Bearn se transforman en dominios esquiables de escala humana, donde priman la convivencia y la belleza de las vistas panorámicas.

Estación de Gourette

Situada en el circo de Anouilhas, en el valle de Ossau, es la estación más antigua de los Pirineos. Ofrece un dominio esquiable variado con un desnivel de más de 1100 metros, ideal para todos los niveles.

La Pierre Saint-Martin

Enclavada en un bosque de pinos negros en la zona de Barétous, es famosa por sus pistas panorámicas —que ofrecen unas vistas impresionantes del océano Atlántico en días despejados— y por su pueblo de chalets perfectamente integrado en la naturaleza.

Estación de Artouste

Esta estación del valle de Ossau propone una experiencia de esquí en plena naturaleza frente al Pic du Midi d’Ossau, con un dominio especialmente apreciado por los practicantes de snowboard y los amantes del fuera de pista seguro.

Gastronomía bearnesa

La cocina bearnesa es una cocina regional muy vinculada a los productos locales. Productos que vienne de la ganadería y la agricultura loca. Se trata de una gatsronía rica , con carnes, guisos, legumbre embutidos y vino, como no.

Algunos platos típicos muy recomendables son:

La Garbure Béarnaise, es el guiso o cocido local. Un potaje que se cuece a fuego lento con col o berza, judías verdes, legumbres de temporada, confit de canard y un buen hueso de jamón para darle sabor.

La Poule au Pot , un plato que se hizo famoso porque le gustaba a Enrique IV. Se trata de un pollo relleno guisado. Deliciosamente copioso.

Le Canard Gras, del que se obtiene el foie gras, magret, cuisse confites… El pato es uno de los reyes de todo el sudoeste.

El queso Ossau-Iraty. Queso de lèches rude de oveja que se fabrica artesaneamelte.

No nos olvidamos de la Sauce Béarnaise. La salsa bearnesa se ha creó en París, con una emulsión de manqtequilla, echalotas, estragon y clara de huevo, creada en homenaje a Enrique IV

Los vinos regionales. El Jurançon (DO), un vino muy especial que hay que probar. Para mas información visiten la sección sobre el Jurançon, que se parece y se diferencia tanto del Tokaji!

Madiran (DO). Es un vino tinto con potencia y sabre, muy del gusto español, perfecto para carnes y quesos.

Vengan al Bearn

En resumen, el Bearn es un destino turístico muy recomendable por su versatilidad y la diversidad de atractivos. Más aún si recordamos que se encuentra a un par de horas en coche de varias zonas de España.

La imponente belleza de sus paisajes montañosos y valles glaciares permite desconectar por completo en plena naturaleza. Su patrimonio arquitectónico, forjado a lo largo de siglos de independencia e historia real, invita a un viaje fascinante a través del tiempo. Por último, su dinamismo deportivo lo convierte en un importante polo de atracción para el ciclismo, los deportes de aguas bravas, el senderismo y el esquí. El Bearn es una tierra de experiencias intensas, situada entre la firmeza de la roca y la suavidad de sus ríos.