Museo de Orsay: Sección Escultura

La escultura del Museo de Orsay se sitúa en un lugar privilegiado en la nave central, bajo la luz de la bóveda Laloux. Obra de Camille Claudel.

El siglo XIX es una de las épocas gloriosas de la escultura. Esto se debe a varios motivos, el primero, el gran auge económico que permite a los artistas dedicarse plenamente a su trabajo y ser reconocidos por él. Paralelamente, la burguesía, clase social emergente y hegemónica utiliza el arte como medio de propaganda y status social. Los poderes políticos que la representan dan más impulso a esta tendencia.

Pero a partir de 1945, esta escultura es vista de manera diferente. Poco vanguardista y demasiado burguesa, las obras acaban en las reservas de los museos. Apenas escultores como Rodin se salvan de ese desprecio.

Sin embargo, la tendencia cambia en los años 70 cuando la posibilidad de convertir la estación de Orsay de París en un museo hace que se plantee situar allí los fondos “olvidados” en varios museos de la capital. La gran nave central no es tan apta para la pintura pero si para multitud de obras escultóricas, gracias a la gran luminosidad de la misma. Tras casi un siglo en polvorientos almacenes las esculturas de la segunda mitad del XIX y la primera del XX. El Museo de Orsay se abre finalmente en 1986 con una impresionante colección de cuadros y 1200 esculturas provenientes del Museo del Luxemburgo, del Museo del Louvre y de los depósitos del Estado.

Del Museo de Luxemburgo llegan obras como el “Ratapoil” de Daumier, y la cabeza de “Beethoven” de Bourdelle.

Del Museo del Jeu de Paume se ceden algunos Rodin, la “La pequeña bailarina de catorce años” de Degas y esculturas de Gaugin. Y del  Museo nacional de Arte Moderno y la escultura, el MAME llegan varias obras de Bourdelle, Bernard, Maillol

Del Museo del Louvre sólo se ceden las esculturas del siglo XIX. Obras de Carpeaux, de Chapu (Bonnat, La Juventud), Falguière (Tarcisio, Vencedores del combate de gallos), Fremiet (San Jorge), Dalou (Gran campesino), Rodin (La Edad de bronce).

El Museo de Orsay: un paraíso para la escultura

Bailarina de Degas.

Las eculturas se encuentran fundamentalmente en el gran espacio que recubre la bóveda de Laloux. Aquí se pueden contemplar obras monumentales de Rodin (El pensamiento o La puerta del infierno,) o de Barrias (La naturaleza desvelándose a la ciencia) de Barrias. Junto a ellas se pueden contemplar el Goethe de David de Angers e; Los Gladiadores de Gérôme o la Joven Tarentina de Schoenewerk.

Un conjunto espectacular son los Seis Continentes de seis autores diferentes y que se encuentra en la explanada que lleva a la entrada del Museo de Orsay.

Mediante compras se consiguieron algunas esculturas magnificas que completan una colección excelente. Por ejemplo los paneles Sean misteriosas de Gauguin, las Celebridades del Juste Milieu de Daumier, o la preciosa Edad madura de Claudel.

El Herakles de Bourdelle.

Muchas donaciones de amantes del arte, herederos de los artistas y personas que quieren que las obras sean de dominio público y puedan verse por todos han permitido la entrada en el museo de más de 200 obras nuevas.