Pau capital del Béarn

Situada en la llanura cercana a los valles que cruzan los Pirineos, Aspe, Ossau y Ouzom, Pau es una bonita ciudad de tamaño humano con muchos alicientes para visitar si nos acercamos a los Pirineos Atlánticos.

Hoy es una tranquila ciudad de provincias desde la que se puede observar panorámicas increíbles de los Pirineos, de hecho una de sus principales avenidas se llama así el balcón de los Pirineos.

Una parte del Boulevard de los Pirineos, el balcón de Pau.

Pau capital del Béarn

Pero que esta agradable tranquilidad no nos haga olvidar que Pau ha sido una importante ciudad desde la época medieval. Y su historia está muy vinculada a España, al reino de Navarra y por lo mismo a la dinastía de los últimos reyes absolutos de Francia, los Borbones, creada por Enrique IV, el del famoso, «París bien vale una misa». Enrique IV, Henri IV nació en Pau. De este pasado medieval quedan vestigios como su Palacio real, y también del enorme desarrollo dela ciudad en el siglo XIX. Pau, con Biarritz poco después fue uno de los primeros destinos de «vacaciones» o segundas residencias de buena parte de la elite nobiliaria e industrial del siglo de la industria.

De esa época subiste palacios, casinos, residencias, parques avenidas y estatuas que hicieron de Pau una ciudad de calma y reposo. Pau fue un destino muy importante de la élite británica y parisina y hoy aún ese glamour se puede contemplar. Sorprenderá ya que normalmente se asocia a la vecina Biarritz, pero Pu es su contraparte del interior.

Qué ver, qué hacer

El Palacio real de Pau es una antigua fortaleza medieval, residencia de los reyes de Navarra y hoy Museo nacional.

El Castillo de Pau, Le Château de Pau

Sin duda es uno es monumento más emblemático de la ciudad. Su situación es dominante, anclado sobre el reborde de un espolón rocoso que domina el río Pau. Surgió como castillo fortaleza en la Edad Media, pero con el afianzamiento del poder real de Paris, los antiguos castillos fueron semiderruidos y en su lugar se construyeron espectaculares palacios. Ese fue el caso en Pau durante el renacimiento impulsado por los padres de Enrique IV Marguerita de Angulema y Henri d’Albret, que mantuvieron los restos del reino tras la invasión española y la asimilación de la Navarra peninsular en 1527.

Así pues este palacio tiene una larga historia pasando de fortificación en el siglo X, a castillo en el XII, ciudadela en el XIV, residencia real en el XV y XVI y finalmente Museo Nacional desde 1920.

Una sala ricamente decorada del Palacio real de Pau.

Aquí fue donde nació Enrique IV en 1553, el futuro rey de lo poco que quedaba de Navarra y gracias a ese mismo título rey de Francia y fundador de una longeva e importante dinastía. Enrique IV fue un gran monarca del renacimiento, que pasó fin, temporal al menos a las sangrientas guerras de Religión que opusuero a católicos y protestantes. Este hecho capital, y muy recordado en Francia, hace que visita del palacio, de sus aposentos, estancias y salones sea una excelente manera de aprender sobre la historia tanto de Francia como de España.

La época de las guerras de religión que afectaron enormemente a la Francia del Siglo XVI y XVII se comprenden mejor al recorrer este monumento de una dinastía que pasó de ser protestante (hugonote) a católica como condición para heredar el Reino de Francia.

Detalle de los tapices que se pueden contemplar en el Pallacio.

Todo el edificio está repleto de tesoros artististicos, joyas, cuadros y esculturas. Destaca la colección de tapices de la manufactura des Gobelins en París y de Flandes una de las más importantes del país. Un objeto muy especial y conocida en Francia es un enorme caparazón de tortuga donde habría nacido el propio Enrique IV!Y hay que visitar también los jardines del parque del palacio. Han sido restaurados en el espíritu renacentista con el mejor arte topiario de Francia.

El Boulevard des Pyrénées, panorama más bonito de Europa

Así lo declaran los habitantes de Pau, y en parte no les falta la razón. El Paseo de los Pirineos, o balcón, o boulevard es una calle ancha y larga que bordea el flanco de la colina sobre la que se alza una parte de la ciudad de Pau. Por debajo vemos algunos barrios de origen medieval y la estación de tren que se contrató para poder llegar desde la costa y Paris en el momento del apogeo como ciudad de descanso invernal o vacacional de británicos y elites francesas. Un pequeño funicular se construyó en el XIX para que los ilustres pasajeros que llegan e tren pudieran acceder cómodamente a la zona alta del Balcón.

Los Pirineos se ven casi siempre en la lejanía desde el balcón de Pau.

En el origen de esta promenade está el Emperador Napoleón que a principios del XIXI abrió este paseo de casi dos kilómetros de longitud. Después durante el XIXI y XX, muchos palacios, hoteles y prestigiosos edificios fueron dando fora a una avenid de estilo muy parisino y burgués que mira de frente a los picos de los Pirineos.

Le Plus Beau Balcon d’Europe

Recorriendo el paseo podemos sentirnos muy fácilmente como los ricos del siglo XX, «descansando» des sus agitadas vidas y disfrutando del clima fresco y sano de los Pirineos. Hay que reconocer que tenían un gusto exquisito. Si el tiempo es claro se pueden ver decenas de montañas y picos, incluyendo las cimas de las cumbres más altas como la del Pic du Midi d’Ossau que con su forma masiva destaca en el horizonte.

Herencia británica y arquitecura de la belle époque

Uno de los edifcios emblemáticos de la Belle Epoque en Pau, el Grand Hôtel Gassion.

La fama decimonónica de Pau duró gran parte del siglo XIX, sobre todo entre los hivernantes. El clima relativamente suave, fresco y sano atrajo sobre todo después de que un medico escocés, Alexander Taylor , pusiera de moda las virtudes terapéuticas de la zona. El efecto fue un cambio arquitectónico y social de la ciudad.
Hoy aún se conservan decenas y decenas de palacetes de arquitectura ecléctica y Art Decó. Palacetes, de diversos estilos, parques y esculturas ornamentales dan belleza al paisaje urbano. Destacan la Villa Saint-Basil’s y la Villa Tissié.

Los británicos trajeron sus gustos y hábitos. Por ejemplo en Pau surge el primer Club de Golf en 1856 y uno de los primeros hipódromos, el Hippodrome de Pau-Pont-Long.

Otro monumento espectacular es el Palais Beaumont, situado al final del Boulevard des Pyrénées. Impresionante testimonio de aquella época de esplendor. El edifico se terminó en 1900. De estilo neoclásico y rodeado por un parque de estilo inglés, albergó durante mucho tiempo un casino de invierno antes de convertirse en el elegante centro de congresos que es hoy.

Museos y recorridos por el casco histórico

Precioso edificio de Correos (La Poste), de estilo de principios del XX.

Además del Palacio y del Boulevard de los Pirineos hay todo un casco antiguo que visitar a pie. El barrio del castillo con cajuelas de aire medieval y antiguas casas de piedra local es muy bonito. Destaca especialmente la iglesia de San Martín, de estilo neogótico, que impresiona por la altura de su campanario y la belleza de sus ventanales.

Los amantes del arte no pueden perderse el Museo de Bellas Artes de Pau. Este museo alberga una colección excepcional de obras que abarcan desde el siglo XV hasta el XX, incluyendo pinturas de grandes maestros como Rubens, El Greco, Zurbarán. Y,por supuesto, Edgar Degas su famosa obra Le Bureau de coton à Nouvelle-Orléans, una de las joyas de la institución.

Para los aficionados a la historia contemporánea, se puede visitar la casa natal de Jean-Baptiste Bernadotte —también conocida como Museo Bernadotte—. Aquí nació el famoso general de Napoleón y a la postre futuro rey y fundador de la dinastía sueca que aún reina.

Parques, jardines y un estilo de vida sostenible

La ruta ciclista Scandiberique atraviesa Dax. Cicloroturista, senderistas y ciclistas la recorren todos los años.

Pau es una ciudad verde, donde los espacios públicos cobran gran protagonismo. El Parque Lawrence, con sus árboles centenarios de especies autóctonas y su magnífica villa del siglo XIX, es un remanso de paz ideal para descansar.

Por su parte, el Parque Beaumont, uno de los más grandes de la ciudad,  cuenta con un lago romántico, un teatro al aire libre y senderos sombreados. Un sitio perfecto tanto para deportistas o para pasear en familia

La gastronomía local se descubre en las Halles de Pau (el mercado cubierto). Este moderno mercado, recientemente renovado, es el corazón de la vida gastronómica de la ciudad. Allí se reúnen los mejores productores de Béarn con los embutidos y jamones de Bayona; vinos del Jurançon; quesos del valle de Ossau, productos derivados del pato como el foigrass y pasteles vascos. El ambiente es acogedor y auténtico.

Como llegar desde España

Desde el País Vasco

La mejor manera es coger el coche y acercarse por carretera. En una hora y tres cuartos llegaremos desde San Sebastián, en dos horas y veinte desde Vitoria y en dos horas y media desde Bilbao. Hay que seguir la AP-8 y AP-1 en España y al cruzar por Irún y continuar por la A63 hasta Bayona, ahí nos desviamos por la A64 hasta Pau.

Desde Aragón y Navarra

Aquí si os puertos están abiertos lo mejor es cruzar los Pirineos por el Col del Portalet o el túnel de Somport, después de Jaca y atravesar el Valle d’Ossau. Son unos 235km y 3horas desde Zaragoza y un poco menos desde Pamplona.

De Madrid y Barcelona

Si viene desde Madrid son 560km unas 6 horas vía Zaragoza y los Pirineos. Desde Barcelona se tarda una hora menos, 490km, a través del túnel de Bielsa o vía Huesca y Jaca por Somport.