Agua con gas Perrier del sur de Francia al mundo

El agua de Perrier nace naturalmente gaseosa en un manatial cerca de Nimes. Desde ahí su fama se ha expandido por todo el planeta. En Francia, sin embargo, el glamour y el lujo dejan paso a un consumo habitual de aguas gaseosas. Y el precio es absolutamente asequible. Foto flickr de Chenta.

Al sur de Nimes, unos 15 kilómetros de la Roma francesa, junto al pueblo de Vergèze se encuentra una región llamada la Garriga de Nimes. Una llanura calcárea del Cretácico donde abundan los arbustos túpidos, ejemplos de la coriácea vegetación mediterránea. Al sur de esta llanura se encuentra la falla de Nimes, origen del manantial del agua gaseosa de la mundialmente conocida agua carbonatada Perrier. Esta zona, formada durante la Era Secundaria, está fracturada y por esas fracturas se filtró el agua de la lluvia mineralizándose.  En esa misma época gases de origen volcánico brotan desde los bordes del manto terrestre por las mismas fallas que la fracturación de la corteza ha provocado. Agua y gas se unen y siguen ascendiendo para surgir en afloramientos burbujeantes.

Ahí, en Vergèze, entre Nimes y Montpellier nació el mito Perrier, hoy una de las marcas de agua más conocidas y prestigiosas del mundo. Desde 1903 el agua, naturalmente gaseosa, del manantial de Bouillens inunda con sus burbujas y su particular gusto las mejores mesas de los mejores restaurantes del mundo. En las series donde el glamour es de sinónimo de clase social y distinción, las aguas francesas y entre ellas Perrier, se hacen notar con sus burbujas petillantes.

Aníbal y Julio César bebían Perrier.

Pero el camino ha sido largo, y como simple un cúmulo de casualidades hace que las aguas surgidas de estas secas regiones se conviertan en mitos vivos, apreciados por gentes que asocian al gas que surge de la botella verde, virtudes y poderes que no están muy lejos de la magia en la que creían los romanos.

Y otros antes, pues al parecer Aníbal hizo una parada en el mismo lugar, en el manantial “les Bouillens”, antes de lanzar su asalto contra Roma. Los cartagineses apreciaron ya rudos y montados en sus elefantes las virtudes refrescantes del agua de Vergèze. Todo esto en 218 a.C.

Aníbal fue derrotado, pero el agua del lugar de “les Bouillens” siguió siendo apreciada. Julio César hacia el 58 a.C otorgó tierras a soldados veteranos en está zona. La región que se encuentra entre Montpellier y Nimes no poseía agua en abundancia, por lo que los manantiales eran de gran interés. Esa escasez de agua es el origen del acueducto del Pont du Gard, gran obra de la arquitectura romana que salva el río Gardón y traía agua desde Uzès, en el interior del actual departamento de Gard, a Nimes/Nemasus. Así pues fueron los romanos lo primeros que comenzaron las obras de lo que mucho más tarde sería el establecimiento balneario.

El agua gaseosa y sur virtudes curativas. Y un inglés que creó un mito francés.

Mucho después, en 1769 el manantial de Bouillens fue adquirido por la familia Granier, lo que sería un hecho muy importante para que el agua gaseosa se transformarse en un símbolo de Francia.

Años más tarde, en 1841, Alphonse Granier, se interesará en la explotación de las virtudes del agua burbujeante. Durante el reinado de Napoleón III (en 1863), el gobierno declara el manantial y el agua de carácter mineromedicinal, lo que supone el inicio de su prestigio, del balneario y después de la empresa de agua. A mediados del siglo XIX la moda de las aguas medicinales y los balnearios ya estaba establecida, lo que favoreció el auge del sitio.

Los primeros años no son, sin embargo, un camino de rosas. Un incendio destruyó las instalaciones en 1869. La sociedad de Granier quiebra en 1884, y es comprada en 1898 por Louis Perrier. Este se asociará con un caballero inglés Sir John Harmsworth en 1903 y sobre todo dará nombre al agua gaseosa.

Balneario de Vergèze, situado junto al manantial de Perrier y la fábrica de embotellamiento. Sus bellos jardines se visitan durante el recorrido.

Como el termalismo ya no estaba tan de moda a principios del XX, Sir John decidió basar su negocio en el embotellamiento de agua. Una peregrina idea le animaba: quería liberar al Reino Unido de la lacra del alcoholismo y pensó que no había nada mejor que el agua llena de frescor y burbujas de Perrier. En esos años, mucho antes de que las Escuelas de Negocios vendieran recetas milagrosas para que los países creciesen ininterrumpidamente y, que por ello, los sumiesen en crisis sin fondo, Harmsworth intenta crear un producto homogéneo y reconocible, con una sólida imagen de marca. En ese momento nace el agua Perrier, un agua fresca con dióxido de carbono natural, y embotellada en una botella también reconocible. Se dice que se basó en una maza hindú que utilizaba para su gimnasia cotidiana. Curiosamente el avezado inglés, comenzó su campaña de marketing en las Indias británicas. Su agua refrescante tuvo un inmenso éxito y desde las Indias llegó a Buckingham Palace, pero no por la puerta de atrás, no, ya que su agua Perrier obtuvo el título de abastecedor de su Majestad el Rey. Las puertas de la fama se abrían de par en par.

Ya en 1908 se producen 5 millones de botellas. El crecimiento es inmenso y desde 1976 la marca se lanza al asalto del merado estadounidense, uno de los principales del agua embotellada. El cine, la televisión, la moda, han sido utilizados para aumentar el prestigio del mismo agua que sació la sed de los soldados de Aníbal en su infructuosa conquista de Roma.

Hoy en día la marca es la principal productora de agua gaseosa del mundo, con más de 750 millones de botellas. Las exportaciones llegan a 114 países, de una marca que hoy ya de francesa sólo tiene el agua. Fue comprada en 1992 por la multinacional suiza Nestlé. La sede de Vergèze ocupa hoy 75 ha y en ella trabajan cerca de 2000 personas.

El sitio puede visitarse, desde el manantial primigenio hasta las líneas de embotellamiento que trabajan día y noche para rellenar la botella verde que se ha convertido en una referencia mundial del buen gusto, por mucho de que se trate de simple y necesaria agua.

Por Arto Paquetto para blog-francia.com

A continuación les mostramos un video en los que una de las Pin-Ups más conocidas, la muy exuberante y muy francófila Dita Von Tease, protagoniza un anuncio, muy comentado, del Agua Perrier.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=66iin-Zlh50&feature=related[/youtube]

Informaciones prácticas.

Aguas Perrier.

La fábrica y el antiguo balneario se encuentran muy cerca de Nimes (15km), a 40 de Montpellier, 62 de Aviñón, 46  de Arlés, 137 de Marsella y a 376 km de Barcelona.

Dirección
Source Perrier
Service Tourisme – Les Bouillens
30310 Vergeze

La entrada cuesta 5€, con reducción para niños y estudiantes. Es necesrio reservar la entrada llamando al 04.66.87.61.01 o por email : sylvie.ribiere@waters.nestle.com

Abre de lunes a viernes entre abril y septiembre y de lunes a jueves entre octubre y marzo La visita dura una hora y media.