Carcasona – Carcassonne

Al fondo, la cité medieval
Al fondo, la cité medieval

Carcasona o Carcassonne en francés, es sobre todo, conocida por la ciudadela medieval que domina la ciudad. Al ser una ciudad pequeña (menos de 50.000 habitantes) situada entre Toulouse y Perpiñán y dedicarse a la agricultura, por lo que no suele hablarse de mucho de ella. Pero en 1997 La Cité entró a formar parte del Patrimonio Universal de la Unesco. COn ello y gracias a su posición estratégica, – entre las playas del Mediterráneo, las estaciónes de esquí y las cumbres de los Pirineos– y  por la cercanía de España (sobre todo de Barcelona), se ha convertido en un destino para muchos turistas. Además del indudable valor del patrimonio destacan las actividades culturales y los conciertos que se celebran a lo largo del año, sobre todo en primavera y verano.

Imponentes las torres de la ciudad medieval de Carcassonne. ©M. Calvo.
Imponentes las torres de la ciudad medieval de Carcassonne. ©M. Calvo.

A presar de su exagerada preeminencia, la fortaleza de Carcasona es un lugar que merece la pena visitar. A su favor la cercanía de España, ya que desde Aragón y Cataluña es posible hacer una visita de un día, o de un fin de semana, pernoctando en algún hotel o casa rural de la región.

Cerca de Toulouse, de Perpiñán, como hemos dicho, pero también de muchas estaciones de esquí de los Pirineos, de Foix, de Montpellier y del Macizo Central, Carcasona puede ser un excelente centro de operaciones para una visita por el Pays de Oc del sur de Francia.

La cité medieval de Carcassonne, Patrimonio Mundial de la Humanidad. ©M. Calvo
La cité medieval de Carcassonne, Patrimonio Mundial de la Humanidad. ©M. Calvo

Los viñedos la rodean, la preceden desde que abandonamos Perpiñán por el sur o Toulouse por el norte. Campos rojos, con algunos prados de cebada, pero sobre todo con las omnipresentes viñas, junto a la autopista de los dos mares que une Atlántico y Mediterráneo, por encima y bordeando las colinitas que flanquean el pie de monte de los Pirineos que ya comienzan a asomar sus cumbres nevadas gran parte del año.

La fortaleza, impresionante. ©M. Calvo.
La fortaleza, impresionante. ©M. Calvo.

Una fortaleza en la ciudad

Carcasona se presenta con su ciudadela, la Cite restaurada en el siglo XIX, construida en la edad Media, sobre restos romanos, sobre restos prehistóricos, una suma de estratos, de culturas de gentes que han creado la Francia actual, el Mundo actual. Las picudas torres que recuerdan a Eurodisney son más reales que la imaginación de Walt Disney, a pesar de las reformas y cambios. La fortaleza domina la ciudad ya desde lejos pero plenamente al entrar en ella. El Pont Vieux une la ciudadela con la otra parte de la ciudad.

Qué ver

Las puertas y las murallas

La ciudad medieval se situa en la margen derecha del río Aude y para entrar pueden acceder por la Puerta Narbonesa o por la Puerta del Aude. Dos hileras de muralla cercan la ciudad y entre ellas, Las Lices, un gran espacio en donde en tiempos se celebraban torneos y se practicaba el tiro con arco. En total hay unas 52 torres y 3 kilómetros de murallas, a una parte de las cuales pueden subir. En la muralla interior hay restos de murallas galo-romanas de los siglos III y IV. En el siglo XIII se construyó otro recinto en torno a la ciudadela, además de un foso seco.

Se trata de una visita que cuesta 8,5€ e incluye también el castillo. El resto de la Ciudad medieval es de libre acceso.

Paseando por las murallas. ©M. Calvo.
Paseando por las murallas. ©M. Calvo.

El Castillo

Los Trencavel, vizcondes de Carcasona construyeron el castillo defensivo en el siglo XII, y el recinto fortificado fue construido más tarde, en el siglo XIII. En el castillo pueden ver las torres, la cortina, la barbacana, el foso y el castillete de entrada.

La primera acta auténtica que menciona esta iglesia data de 925. En 1096 el papa Urbano II viene en Carcasona y bendice las piedras de la catedral de Saint-Nazaire y de Saint-Celse. El edificio se termina en la primera mitad del siglo XII. Varias veces remodelado, el edificio pierde en 1801 su estatus de catedral, que pasará a obtenerlo la iglesia de Saint-Michel, situada en la Bastida. En 1898 el papa León XIII le otorga el título de basílica.

Una de las torres desde el exterior, puede apreciarse la calidad de la reconstrucción. ©M. Calvo.
Una de las torres desde el exterior, puede apreciarse la calidad de la reconstrucción. ©M. Calvo.

La Basílica de St Nazaire

La hermosa basílica de St Nazaire es una joya de los siglos XI a XIV, en la que coexisten en armonía el románico y el gótico. Es de visita obligada por la belleza de su interior con las vidrieras y los rosetones más bellos del Midi.

Teatro

El teatro de Carcasona es muy conocido desde que en 1957 el director y actor Jean Deschamps fundó el Festival de la Ciudadela que reúne todos los años a miles de personas. El anfiteatro se sitúa en el interior de la Ciudad Medieval, detrás de la basílica y fue cosntruido en 1908 sobre el emplazamiento del antiguo claustro de Saint-Nazaire. Tiene una capacidad de 3000 asientos.

Y un canal interoceánico que la atraviesa

El otro gran atractivo de Carcasona es el río Aude, que da nombre al departamento y el Canal du Midi que atraviesa la ciudad creando un entorno bonito y tranquilo donde pasear y descansar en las calidas tardes, en las noches del verano del sur. Durante el Festival musical de la Cité, de finales de junio a mediados de agosto, las orillas del canal se llenan de actividades y músicas de todo tipo atraen a viajeros de toda Francia y del resto de Europa.

El Canal del MIdi. ©M. Calvo.
El Canal del MIdi. ©M. Calvo.

Es posible alquilar una bici y recorrer el canal entre Carcasona y Castelnaudary (hacia el Mediterráneo) o en tre Carcasona y Trebes (hacia el Atlántico). También se puede alquilar una gabarra (cn capacidad de 2 a 12 personas) en Carcasona.

Contemplar sus esclusas, ver las gabarras pasar y , tal vez, subirse en alguna de ellas para ir, o volver a algún océano. ¡Todo un plan!

Vea las otras secciones para ampliar las informaciones.

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Un poco de Historia

El sitio debió ser poblado desde que los seres humanos llegaron a Europa. La colina de La Cité  con gran valor estratégico lo prueba, el buen abastecimiento de agua gracias al río Aude, hizó del lugar un emplazamiento idóneo para cualquier grupo humano sedentario.

Grupos indoeuropeos, galos, romanos, visigodos, árabes y francos se sucederán en el dominio y control de la colina y del emplazamiento. Durante la edad Medía en la región se extendió el culto cátaro, una visión diferente de la romana sobre la religión. La nobleza apoyó está visión religiosa en la medida que le era útil para asegurar su poder y control. En las guerras de religión que asolarán toda Europa y sobre todo Francia, la visión religiosa, la vivencia de lo eterno y el misticismo estaban muy mezclados con intereses materiales, con visiones del mundo económico, de la forma de trabajar, etc… La religión como casi siempre no expresa más que las contradicciones sociales y económicas que bullen por dentro de dicha sociedad.

La torre. ©M. Calvo.
La torre. ©M. Calvo.

Las consecuencias fueron terribles, así pues las masacres serán terribles, primero contra los cátaros que serán merecedores a los ojos del Papa de la época de toda una cruzada a principios del siglo XIII. Más tarde será el turno de las escabechinas entre protestantes hugonotes y católicos.

Del siglo XIII es la época de la construcción del segundo núcleo de población, La Bastide de St Louis, que pronto superará en población e importancia a la ciudadela. En el siglo XIV el desarrollo de la manufactura de la lana hará de Carcasona el primer centro textil del reino.

A la entrada de las murallas. ©M. Calvo.
A la entrada de las murallas. ©M. Calvo.

Las guerras religión afectarán al auge de la ciudad en el siglo XVI y como la mayor parte del sudoeste Carcasona irá sumergiéndose en una suave decadencia. Ni la Revolución, ni el XIX afectarán directamente a la zona. Lo más destacable del siglo XIX es la restauración de la Cité. Impulsada por Prosper Merimé, a la sazón, encargado por el gobierno de recuperar el patrimonio histórico de Francia y efectuada por el arquitecto Viollet-le-Duc, la restauración durará casi medio siglo.

Gracias al auge del cultivo vitivinícola, la región va encontrando su lugar en la Francia de hoy.