Museo del Louvre: Objetos artísticos

Cetro de Carlos V. Para la coronación de su hijo Carlos VI. Objetos de arte de la Corona de Francia. Foto de Malissin y Valdes.

Presentación del departamento

El departamento de los objetos de arte presenta un mundo de formas, materias y épocas muy variadas; de joyas a tapices, pasando por marfiles, bronces, cerámicas y muebles. Podemos descubrir obras que van de la Edad Media a mediados del siglo XIX.

Las colecciones de objetos de arte se instalan en el primer piso de las alas Richelieu y Sully, así como en la galería de Apolo en el ala Denon.

Una primera colección cargada de historia

Cuando se creo el museo del Louvre por el decreto de la Convención del 27 de julio de 1793, ya se había pensado la presencia de objetos de arte. Así, se transportaron algunos muebles y objetos procedentes de colecciones reales. La colección de objetos de bronce y de gemas entraron más tarde, en 1793. El número de objetos creció gracias a la aportación de los tesoros de la Sainte Chapelle y de Saint-Denis, como los jarrones ensamblados  por el abad Suger. Por otra parte, el decreto del 21 de marzo de 1794 autorizó al museo a transferir objetos de arte el depósito de los bienes de emigrantes, lo que permitió que la colección se enriqueciese más. Más tarde, con las conquistas de la Revolución y el Imperio, así como por determinadas compras, como el escudo y el casco de Carlos IX, el conjunto aumentó considerablemente.

Sin embargo, la colección se vio diezmada debido a ciertas circunstancias: la venta de objetos procedentes de Saint-Denis, requisiciones hechas por Napoleón para sus palacios y la restitución de obras procedentes de las conquistas napoleónicas.

Una ampliación espectacular en el siglo XIX

La política de adquisición fue muy activa en la Restauración, lo que permitió la entrada de numerosos objetos de arte, como las colecciones de Durand y del pintor Révoil. El museo del Louvre poseía entonces un conjunto bastante importante de objetos de arte realizados con todo tipo de técnicas en la Edad Media y el Renacimiento.

Aunque estos esfuerzos no fueron continuados por Luis Felipe, el Louvre se enriqueció con el tesoro de la Orden el Espíritu Santo en 1830.

El Segundo Imperio marca una nueva ampliación de las colecciones de objetos de arte gracias a una creación efímera de Napoleón III para asentar su dinastía: el Museo de los Soberanos. Este museo agrupaba obras de Childérica a Luis Felipe transferidas de las colecciones del Louvre, del guardamuebles de la Biblioteca Nacional y de donaciones. Así numerosos conjuntos entraron en el museo del Louvre: la colección Sauvageot y la colección Campana. El Museo de los Soberanos desapareció finalmente. La sección de objetos de arte no fue independiente hasta finales del siglo XIX. Hasta ese momento había estado ligada a la de la Escultura y a la de Antigüedades griegas y romanas.

Grandes colecciones

Después de la caída del Imperio, entraron en el Museo del Louvre objetos procedentes de las Tullerías y de Saint-Cloud (que se quemaron poco tiempo después). La colección fue entonces completada progresivamente por obras de los siglos XVII y XVIII. Y por mobiliario nacional hasta 1965.

Por otra parte, la historia del departamento a finales del siglo XIX y principios del XX se caracteriza por las donaciones de grandes colecciones, como la de Adolphe Thiers. En 1922 la baronesa Salomón de Rothchild enriqueció el departamento de objetos italianos y franceses del Renacimiento. Las primeras colecciones especializadas por épocas que entraron en la sección eran sobre todo de la Edad Media y del Renacimiento (colecciones Davillier, Adolphe de Rothschild, Arconati Visconti). En cambio, a principios del siglo XX entraron colecciones de los siglos XVII y SVIII (Isaac de Camondo, Basile de Schlichting).

Porcelana de Sèvres.

Este enorme conjunto se enriqueció con las donaciones  (David David-Weill, 1946,  Stavros S Niarchos, 1955, Grog-Carven, 1973).

Las colecciones, cada vez más grandes, se benefician del espacio dejado por el Ministerio de Hacienda en 1981 y por los apartamentos habilitados con Napoleón III. Las salas destinadas a la Edad Media y al Renacimiento abrieron en 1993, mientras que el espacio para el siglo XIX lo hizo en 1999.

Reparto por época y tema
Renacimiento

El Renacimiento se caracteriza por el retorno a las formas antiguas: en Italia, a principios del siglo XVI, en los objetos de bronce y de cerámica; en Francia a lo largo del siglo XVI, en los esmaltes de Limoges y las terracotas barnizadas de Palissy; y en Flandes, donde la tapicería se sitúa en el altar de los objetos de arte.

Siglo XVIII: El Neoclasicismo.

A mediados del siglo XVIII se produce una reacción al rococó con la reafirmación de un arte preocupado por el equilibrio donde se mezcla una vuelta al repertorio greco-romano –el conocimiento de la Antigüedad aumenta con el descubrimiento de Pompeya y de Herculano- y la observación de una naturaliza reproducida con una precisión nueva.

Alta Edad Media

Las colecciones de la Alta Edad Media comienzan con los últimos testimonios del Imperio romano (hasta los siglos VI y VII), con la aparición de una iconografía cristiana y con el arte bizantino del siglo V al XV. El arte carolingio y el arte romano constituyen el segundo polo.

Siglo XVII

En el siglo XVII hay una preeminencia de Francia sobre Italia: los talleres reales, en el Museo del Louvre, o privados, para la realización de tapices. Y a partir de 1662, la manufactura real de los Gobelins produce obras con influencia flamenca e italiana en las técnicas del tapiz y de la ebanistería.

Siglo XIX

En el Imperio, tras la Restauración y la monarquía  de julio, se producen variaciones del repertorio neoclásico, favoreciendo, a partir de 1830, un retorno a las formas del gótico. Esta diversidad se irá ampliando hasta el Segundo Imperio donde se mezclan los recuerdos de Luis XIV y de Luis XV.

Edad Media

El arte gótico con su estilo naturalista, elegante y expresivo marca un cambio en el arte de la Edad Media. Todas las técnicas adoptan las formas -desde la escultura monumental hasta las artes preciosas- y conocen un desarrollo excepcional hasta el siglo XV.

Siglo XVIII: Rococó

Bajo la Regencia y principios del reino de Luis XV, nace un gusto por las líneas dinámicas y los ornamentos más ligeros: el rococó. Hay una diversificación de los objetos, las formas, los colores y las combinaciones de materias y técnicas, gracias a la difusión flamenca del bronce dorado y de la porcelana.