El Pont du Gard Acueducto romano en Provenza

El acueducto romano que unía el manantial de Uzès con la ciudad de Nimes. Monumento del Patrimonio de la UNESCO
El acueducto romano que unía el manantial de Uzès con la ciudad de Nimes. Monumento del Patrimonio de la UNESCO

El Pont du Gard es uno de los destinos turísticos más importantes de toda Francia. Fuera del hexágono es menos conocido que la ciudad de París (con su Torre Eiffel y el Louvre), que los Alpes, el monte Saint Michel o la Costa Azul. Ello no impide que el acueducto romano del sur de Francia es un reclamo turístico inigualable y que atraiga a miles y miles de visitantes. A unos 15 kilómetros de Nimes y un poco más de la ciudad papal de Aviñón el acueducto se sitúa en un paraje natural de gran belleza.

Como llegar

Se necesita un vehiculo. Ya sea viniendo desde Nimes, Aviñón o Lyon hay que salir de la utopista A6 en la salida de Remoulins. A unos 5 kilómetros de este pequeño pueblo se encuentra el Pont du Gard. Lo primero que deberemos decidir por que lado de río nos acercaremos al acueducto. Si entramos por el lado encontraremos el centro de exposiciones. Entrando por el lado llegaremos a la playa y al mismo monumento.

Un poco de historia

Los romanos del siglo I D.c., deseando garantizar el abastecimiento de agua de la ciudad de Nimes, se enfrascaron en la construcción de una inmensa canalización de agua. El gusto de los romanos por el agua hacía que, en está región donde los veranos son muy secos, buscasen ávidamente un manantial que proporcionase los más de 20.000 m3 de agua necesarios. Hallaron la fuente en el nacimiento del río Eure a los pies de la actual ciudad de Uzès (capital del Uzège región llena de encanto y pequeñas joyas para visitar).

Para llevar el agua era necesario construir un canal de más de 50 Km. de longitud y lo que es más complicado con un desnivel es de apenas 17 metros. Esta enorme vía de agua constituye un ejemplo de exquisita arquitectura y da muestras de la gran calidad de los constructores romanos.

Hoy en día, visitando los senderos en torno al acueducto todavía se puede ver el abigarramiento de la vegetación autóctona, el bosque bajo, la Garriga. Árboles chaparros y resistentes a la sequía que forman un bosque casi impenetrable. Ya simplemente construir en llano parece difícil sin buldózeres y escavadoras, por lo tanto, salvar el valle del río Gardón con este mastodonte de 49 arcos debió ser todo un desafío. Esta maravilla, patrimonio Universal de la UNESCO, cubre la anchura del Gardón, 275m, con 49 metros de altura.

En época medieval se construyó un puente paralelo para permitir vadear el río y favorecer el comercio. Desde ese puente usted puede contemplar los inmensos bloques de piedra, algunos más de 2m3. Paseando junto a estás inmensas arcadas se puede ver a los bañistas en la playa fluvial y contemplar como esta obra ha resistido a casi 2.000 años de crecidas e inundaciones, la última en el año 2.000 cubriendo prácticamente los ojos del acueducto.

Actividades.

El conjunto monumental se completa con una red de senderos para pasear, caminar o utilizar la bicicleta de montaña. Está red de senderos une el monumento con los pueblecitos del Gardón.

Si asciende por los extremos del Pont du Gard podrá observar el acueducto y las técnicas de construcción. Un poco más arriba la vista es grandiosa y cambia con los cambios de la luz provenzal.

El Pont du Gard es sin duda el lugar más espectacular del sitio, pero el canal continua antes y después. A un kilómetro en dirección de Uzès, entre la Garriga se encuentran los restos del viaducto de Pont Rou, es decir, el tramo precedente del canal. Al estar un poco oculto entre la Garriga es menos visitado pero merece la pena adentrarse en el bosque para descubrirlo.

Junto al aparcamiento en la rive gauche (la orilla izquierda) se sitúa el centro de exposiciones. Allí un museo nos habla de la construcción y de la historia del sitio. Además hay una sala de exposiciones con proyecciones multimedia, un espacio infantil y una mediateca. También varias tiendas de souvenirs y productos típicos y un restaurante y bar.

A lo largo del Gardon, sobre todo en el pueblo de Collias es posible alquilar canoas y recorrer el río con ellas. Pasar bajo el Pont du Gard es una experiencia inolvidable, con dos mil años de historia sobre nuestras cabezas

La playa.

Vista de la playa fluvial del Pont du Gard desde el puente medieval construido junto al acueducto romano.
Vista de la playa fluvial del Pont du Gard desde el puente medieval construido junto al acueducto romano.

Ya desde la primavera los más atrevidos pueden intentar bañarse. Generalmente el agua no está muy fría lo que hace de está playa fluvial un aliciente más al lugar. No olvide por lo tanto el bañador.

Esta prohibido acercarse a los arcos del acueducto pero en la zona de la playa hay espacio y profundidad suficiente. Además la corriente no es demasiado fuerte por lo general.

Otros lugares de interés.

Entre el centro de exposiciones y el acueducto hay una especie de pequeño parque de piedra donde todos los años en primavera se celebra una pequeña pero interesante feria de productos Bio y artesanía local. ¡Pruébenlo todo!

Justo, junto a esa placita se encuentran tres olivos, uno de los cuales trasplantado desde España tiene más de mil años!!

Una vez pasado el puente a la derecha tras una verja se haya un abrigo prehistórico donde que no se puede visitar pero que muestra la riqueza histórica de esta región.

Cuestiones prácticas

El parking convenientemente indicado es de pago. Unos cinco euros. El resto del sitio es de acceso gratuito ya que se trata de un monumento público.

Para comer o refrescarse hay varios bares en los aledaños del monumento y en el centro de exposiciones. Sin embargo, para comer algo más que unos bocadillos pueden acercarse al pueblo de Castillon du Gard a unos tres kilómetros, o a Uzès (a unos 10 kilómetros), capital de Uzège y de visita obligada si se encuentra en la región.

Para dormir, existen pequeños hoteles con encanto en los pueblos adyacentes, en Castillon du Gard o en Uzès. Hoteles de las grandes cadenas, más baratos pero con la comodidad básica se encuentran en las afueras de Nimes y Aviñón, ciudades donde encontrará toda una gama de establecimientos hoteleros.