Cannes

Cannes
Esta ciudad de prestigio internacional, situada en la Costa Azul, es el lugar favorito de los niños ricos y de los compradores compulsivos. Durante el Festival Internacional de Cine, en mayo, Cannes está más llena de dinero, champaña, teléfonos móviles y escotes que ningún otro lugar del mundo. Además de boutiques, hoteles y restaurantes de postín, también posee playas con su propio ’servicio de habitaciones’, que los austeros evitan cuidadosamente.

Festival de cine de Cannes

Festival de cine de Cannes

En el famoso Boulevard de la Croisette se pasean todo tipo de personajes: estrellas de antaño con minúsculos bikinis, hombres franceses de vacaciones llevando un bolso, nuevos ricos bronceados zambulléndose en la piscina con las joyas puestas y campesinos con patillas, rústicos chalecos y botas camperas que se preguntan por qué hay tanto revuelo. Después de dar un paseo, es agradable sentarse en uno de los muchos cafés y restaurantes que iluminan la zona con sus llamativos carteles de neón.

Cerca de la costa, flota la île Sainte Marguerite, cubierta de eucaliptos y pinos, a la que Alejandro Dumas le sacó el mayor partido posible en su clásico El hombre de la máscara de hierro. Esta pequeña isla es atravesada por rutas y senderos, pero por sus playas se pasean muchos menos turistas que por las de tierra firme. La próxima île Saint Honorat es un poco más pequeña; fue el emplazamiento de un conocido y poderoso monasterio fundado en el siglo V y hoy acoge a una orden de monjes cistercienses. Se dispone de barcos que conducen al turista hasta ambas islas.

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Publicado en www.elpais.com, por Borja Hermoso

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