El Palacio de Versalles

El Palacio de Versalles posee una gran belleza y magestuosidad. Es una visita indispensable.

El Palacio de Versalles constituye uno de los monumentos más importantes de Francia por su belleza arquitectónica y por los acontecimientos históricos que tuvieron lugar en él. Y, desde hace 30 años, forma parte del patrimonio mundial de la humanidad. Es considerado uno de los símbolos del apogeo de la realeza francesa. Luis XIV, el rey sol, transformó el pabellón de caza de su padre Luis XIII para instalar la corte y el gobierno de Francia. Hasta la Revolución francesa, el Palacio de Versalles se fue embelleciendo con el paso de los reyes que se fueron sucediendo. En 1670 se acondicionan los Grandes apartamentos del rey y de la reina, y más tarde se realiza la famosa Galería de los espejos.

Los apartamentos están unidos por magníficos salones decorados por los artesanos de Charles Le Brun. La Galería de los Espejos mide 73 metros y es la sala más majestuosa del Palacio de Versalles. Uno de los lados da al jardín y el otro está cubierto por diecisiete espejos que dan el nombre a la galería. También hay   en los que Luis XV convidaba a cenar a sus más íntimos y en alguno de los cuales Luix XVI instala su forja de cerrajeros. No todos los apartamentos conservan su configuración original de tiempos de Luis XIV. El de la reina se conserva como cuando lo habitaba María Antonieta en 1787. Además de los edificios residenciales, el Palacio de Versalles posee una capilla construida entre 1689 y 1710 a la que iban los reyes a su misa cotidiana, y la ópera, inaugurada en 1770, que constituye uno de los últimos edificios que se construyeron en el Palacio.

Aunque en 1789 el Palacio de Versalles deja de ser sede oficial del poder, en el siglo XIX será destinado a Museo de la historia de Francia, y numerosas salas acogerán nuevas colecciones dedicadas a los grandes acontecimientos de la historia francesa, que se enriquecerán a lo largo del siglo XX.

El parque y los jardines del Palacio de Versalles

El parque del Palacio de Versalles, realizado por Le Nôtre, es de una gran inmensidad y ofrece una amplia perspectiva. Se extiende actualmente a lo largo de 715 hectáreas (diez veces menos que antes de la Revolución Francesa, donde tenía 8000 hectáreas) de las cuales 93 hectáreas son jardines. Está formado por numerosos elementos, como el pequeño y el gran Trianón, la aldea de María Antonieta, el gran y el pequeño Canal, los jardines de la Orangerie, el Estanque de los Suizos y la Ménagerie.

En las primeras décadas del reino, cuando el Palacio de Versalles todavía estaba en construcción, el rey se dedicó en cuerpo y alma a los jardines, que dotarían a Versalles del esplendor por el que es conocido. Los jardines se extendieron a lo largo de más de mil hectáreas y se realizaron obras de gran envergadura: la excavación del Gran Canal, la construcción de imponentes depósitos de agua y la instalación de una inmensa red de canalizaciones destinada a alimentar las fuentes. Vinieron los mejores constructores de fuentes italianos, los Fancine, que concibieron el sistema de agua más suntuoso realizado por artistas. Los jardines “a la francesa” son de una gran belleza y están ornamentados con más de 400 estatuas de mármol y bronce y estanques.

Orígenes del Palacio de Versalles – Historia

En 1623, el padre de Luis XIV, Luis XIII mandó edificar una construcción rústica, puramente utilitaria, en medio de los bosques de Versalles. La disposición de los pabellones y de los fosos que los rodeaban recordaban a ciertas construcciones feudales. Se trataba de una estancia de paso a la que el rey llevaba a su madre María de Mécicis y a su esposa Ana de Austria. Se situaba en el fondo de lo que hoy es el patio de mármol. El cuerpo de este primer “palacio” medía 24 metros de largo por seis de ancho, limitado a ambos lados por dos alas bajas. El apartamento del rey estaba formado por una pequeña galería y después había cuatro habitaciones; el aposento del rey ocupaba el centro del edificio, lugar que más tarde corresponderá al de Luis XIV.

1631-1634: Primera ampliación

En 1632, Luis XIII compra el dominio de Versalles al Jean-François de Gondi, arzobispo de París, formado por un viejo palacio en ruinas y una granja con varios edificios, tierras, bosques, estanques y otras dependencias. La idea era demoler el castillo para extender la residencia real. El ingeniero y arquitecto Philibert Le Roy se encarga de dirigir las obras de un nuevo palacio en el que Luis XIII pasará largas estancias. Los jardines serán diseñados “a la francesa” por Boyceau  y Menours.

A la muerte de Luis XIII, el Palacio de Versalles deja de ser una residencia real durante casi 18 años debido a que Luis XIV era demasiado joven para gobernar. Al principio de su reino, no encuentra ninguna residencia de su agrado: vivirá en París, en el Palais-Royal, en el Louvre y en las Tullerías, e intentará fijar su residencia en Vincennes, Saint-Germain-en-Laye y en Fontainebleau. Y no será hasta 1651 cuando comience a ir a Versalles, primero para llevar a sus amantes, y más tarde para llevar a su joven esposa María Teresa. En realidad, el Palacio de Versalles nacerá de la desconfianza de Luis XIV hacia la capital y su población, juzgada incontrolable tras el episodio de la Fronde.

1661-1668: Primeras extensiones

Luis XIV decide erigir en donde estaba el pabellón de caza de su padre uno de los más impresionantes palacios de Europa, a pesar de la oposición de muchos cortesanos. Luis Le Vau, el arquitecto del Palacio de Vaux-le-Vicomte, se encargó de su construcción, y Charles Errard y Moël Coypel de la decoración de los apartamentos, mientras que Le Nôtre crea la Orangerie y la Ménagerie. En esos momentos, la residencia real era el Palacio del Louvre, mientras que el Palacio de Versalles se limitaba a ciertos momentos festivos. Entre 1664 y 1666, el rey acondicionó Versalles para pasar varios días con su gobierno. Decide conservar el palacio viejo y Le Vau triplica su superficie, y fue decorado con mucho lujo, tomándose el tema del sol, omnipresente en Versalles. Los jardines, muy apreciados por Luis XIV, se agrandaron y fueron decorados con esculturas. En 1665 se instalaron las primeras estatuas y el jardín y se construyó la gruta de Téthys, la cual no resistió el paso del tiempo, así como la primera Orangerie y la Ménagerie. Dos años después comienza la excavación del Gran Canal. Le Nôtre se encargará de la ampliación de la parte central, de las instalaciones hidráulicas y de los jardines. En ellos tendrán lugar dos grandes fiestas que darán a conocer el nombre de Versalles, grandes maestros del teatro, como Molière y de la música, como Lully, presentarán allí sus obras. Pero no había sitio para todos los cortesanos, por lo que se diseñaron nuevos proyectos de ampliación, de los que se encargará Le Vau: el Palacio se extenderá hacia el jardín.

1668-1670: el Palacio Nuevo

Se realizará un segundo edificio que rodeará el primer palacio al que se sumarán a uno y otro lado, de forma simétrica, el Gran apartamento del Rey al norte y de la Reina, al sur. Entre ambos, se extenderá una vasta terraza, frente a los jardines. Las fachadas se decoran con columnas de mármol, con balcones de hierro forjado y dorado, con bustos sobre las balaustradas, los techos con ornamentos y el patio con mármol. Del lado de la ciudad, el edificio se elevó un poco y se unió al palacio de Luis XIII a través de pabellones para formar el Patio Real cerrado por una reja dorada, y que fue modelo de muchos patios de honor en Europa. En los extremos del edificio se puso un peristilo de columnas con estatuas. Las nuevas construcciones triplicaron la superficie del palacio.

Tras las muerte de Le Vau, continúa François d’Orbay. El viejo palacio de Luis XIII permanece intacto del lado de la ciudad, pero desaparece del lado del jardín, escondido por los nuevos edificios. A partir de ese momento se distinguirá entre “palacio viejo” de Luis XIII y el “palacio nuevo” de su hijo, el cual era un edificio de concepción italiana en piedra. En las fachadas se colocaron diferentes cuerpos, y la fachada oeste fue ocupada, en el primer piso, por una gran terraza rodeada por el pabellón del rey al norte y el de la reina al sur. Los volúmenes, las proporciones y la ornamentación se inspiraron en el espíritu francés.

Luis XIV soñaba con construir un palacio que marcara su época, así como ocurrió con el Palacio del Louvre o las Tullerías. Por tanto la creación del Palacio de Versalles respondió a un deseo político y económico. Además, el palacio se considera como un símbolo de centralismo; el rey pretendía dirigir personalmente los asuntos del reino y centralizar la administración, agrupando cerca de él a sus ministros. Su intención parecía ser instalar su residencia en Versalles, para lo cual se debieron elaborar proyectos para la instalación de la corte, y el palacio se extiende y alcanza las dimensiones que hoy conocemos.


Actividades y tours


Entrada al Palacio de Versalles

Pase para todos los espacios

18€: es una fórmula práctica que permite visitar todos los espacios del dominio de Versalles (Palacio de Versalles: Galería de los Espejos, Grandes apartamentos del rey y de la reina, aposento del rey, apartamentos del delfín y apartamentos de Mesdames (sólo los fines de semana), Palacios del Trianón y aldea de María Antonieta. Además de las exposiciones temporales. En el precio se incluye también una audioguía en diez lenguas diferentes.

25€ si además es día de los espectáculos: “los jardines musicales” (de abril a octubre) y las “Grandes aguas musicales“.

Visita sólo del Palacio:

15€ (incluye las exposiciones temporales).

13€: Tarifa reducida (familia numerosa).

Visita del Palacio de Trianon y del Dominio de María Antonieta
10€: Gran Trianon y jardines, Pequeño Trianon, aldea de la reina, jardines franceses y chino-ingleses, pabellón francés, templo del amor y mirador.
6€: tarifa reducida.

Entrada Gratuita

Diferentes espacios del dominio, exposiciones temporales y audioguías gratuitos para los menores de 18 años, menores de 26 residentes en la UE, desempleados, grupos escolares, profesores con Pass éducation, discapacitados y acompañantes.

Primeros domingos de mes: gratuito

Grandes Apartamentos y galería de los Espejos, exposiciones temporales, apartamentos Delfín, apartamentos de Mesdames,  Galerías históricas, Sala del sacro, Galería de las batallas, Sala 1830 (previa reserva), palacios de Trianón y el domino de María Antonieta.

Horarios de Versalles

Temporada baja (1 de noviembre-31 de marzo)

Palacio y Palacios del Trianon y Aldea de María Antonieta

Todos los días excepto los lunes: 9:00-17:30. Última admisión: 17:00 (las cajas cierran a las 16:50).

Visita Jardines y Parque

Todos los días: 8:00-18:00.

Temporada alta (1 de abril-31 de octubre)

Palacio

Todos los días excepto los lunes: 9:00-18:30. Última admisión: 18:00 (las cajas cierran a las 17:50).

Palacios del Trianon y Dominio de María Antonieta

Todos los días excepto los lunes: 12-18:30. Última admisión: 18:00 (las cajas cierran a las 17:50).

Jardines

Todos los días: 8:00-20:30.

Parque

Todos los días: 7:00-19:00 para los vehículos, 20:30 para los peatones.

Espacios abiertos a la visita

Palacio de Versalles

Grandes apartamentos del rey y de la reina, apartamentos del delfín, Galería de los Espejos, Galerías del siglo XVII, Galería de las Batallas, Capilla (visible desde el vestíbulo de la Capilla), Apartamentos de Mesdames, hijas de Luis XV (sólo fines de semana).

Palacios del Trianón y Dominio de María Antonieta

1 de noviembre-31 de marzo: Gran Trianón, Petit Trianón y jardines.

1 de abril-31 de octubre: Gran Trianón, Pequeño Trianón, jardines, Capilla, Pabellón francés, Mirador, Teatro de la Reina (desde el vestíbulo), Templo del amor, Gruta, Jardín inglés, Lechería y Caserío de la Reina.