Mont Saint Michel – Abadia medieval en Normandía.

La belleza del Mont Saint Michel

Miles de años de historia y de talento de los hombres han hecho el Mont Saint Michel, Maravilla de Occidente, que forma parte de la historia de Francia. Es un municipio de tan sólo 40 habitantes situado en la desembocadura del río Couesnon y perteneciente al departamento de la Mancha y de la región Baja-Normandía. En realidad está situado entre la Normandía verde y la Bretaña granítica, dos de las regiones más bellas de Francia donde se pueden visitar ciudades hermosas como Caen o Saint Malo, tan sólo a un paso del Mont Saint Michel.

Es el sitio más turístico de Normandía y el segundo de Francia, después de Paris, con más de 3 millones de visitantes por año. Y ello se debe a que es un lugar único y pintoresco por su propia fisonomía: una ciudadela medieval amurallada situada en un monte de unos 92 metros que se eleva en una gran planicie arenosa, en lo alto del cual se encuentra una espléndida abadía medieval. Cincuenta y tres días al año, sólo durante las grandes mareas del equinoccio, se convierte en una isla algunas horas. Todo ello hace del Mont-Saint Michel un espacio espectacular de gran belleza.

Durante siglos fue una interesante fortaleza en razón de su insularidad; de ahí la muralla que rodea a la ciudadela. Ésta está compuesta de empinadas calles que recorren el monte circularmente con edificios dignos de ver por su arquitectura medieval. En la cima, la abadía corona la ciudadela imponiéndose como un magnífico conjunto compuesto por la Iglesia, la Abadía románica y la Abadía Mervell.

Declarado monumento histórico en 1862, el sitio figura desde 1979 en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO. Y en esta declaración fueron incluidos también la abadía y el antiguo molino Moidrey que está a unos 4 km del Mont Saint Michel.

Historia del Mont Saint-Michel

La historia del Mont Saint-Michel comienza por una leyenda: en el año 708, Auber, el obispo de Avraches, recibe del arcángel San Miguel la orden de construir un lugar de culto sobre el llamado Mont Tombe, islote de granito en el medio de la bahía. Creyéndose loco, el obispo espera otras apariciones milagrosas para construir un oratorio, después una pequeña iglesia en el emplazamiento actual de la abadía del Mont Saint Michel.

El lugar se ve sometido más tarde a numerosas transformaciones sucesivas. La fundación de la abadía es una decisión tomada por Ricardo I en 966. Una comunidad de benedictinos se instala a petición del duque de Normandía. La construcción de la iglesia prerromana se alza antes del año 1000. El Mont-Saint-Michel da cuerpo poco a poco a un pueblecito y los monjes impulsan la construcción de la abadía románica en el siglo XI; la obra durará sesenta años.

El Mont Saint Michel es espectacular

En el siglo XIII, se comienza la reconstrucción de la abadía, destruida en parte por un incendio, gracias a una donación del rey de Francia Philippe Auguste: dos edificios con tres pisos coronados por el campanario y el refrectorio. Esta construcción y las que la suceden hasta finales del siglo XV son el testimonio de un nuevo estilo arquitectónico: el Gótico.

El Mont Saint-Michel es una fortificación natural aislada en medio de la bahía y protegida por el vaivén de las mareas. En los siglos XIV y XV, se hizo necesaria la protección de la abadía por un conjunto de construcciones militares defensivas con espesas murallas, torres y bastiones.

Durante la Guerra de los Cien años que enfrenta al Reino de Inglaterra y el de Francia, los ciento diez caballeros del Mont Saint-Michel van a protagonizar un episodio en la historia de la Maravilla de Occidente. Su coraje, la solidez de la defensa y la complicidad de las mareas permitieron resistir a un sitio de ¡más de 30 años!.

Junto a Roma y Santiago de Compostela, Saint-Michel fue uno de los lugares de peregrinaje del Occidente medieval. Durante casi mil años, las gentes venían por los caminos llamados “camino del paraíso” para buscar ante el arcángel del juicio, salvación para las almas y seguridad para la eternidad.

En 1472, el rey Louis XI trae al Mont Saint-Michel una de las jaulas en las que le gustaba encerrar a sus adversarios políticos. Comienza entonces para el monasterio una vocación de “Bastilla de los mares”, una prisión temible de la que no se puede huir. Hasta la Revolución francesa, los prisioneros encerrados en la jaula o en celdas de la abadía eran panfletarios o janseanistas. Pero después de aquélla se convierte en cárcel para los sacerdotes contrarios a la nueva constitución civil del clero.

Por el castillo del Mont Saint Michel

Con el Imperio de Napoleón Iº, que hace de Saint-Michel una prisión central hasta 1863 donde numerosos líderes revolucionarios franceses como Blanqui o Raspail fueron presos. Victor Hugo y otros escritores románticos del siglo XIX denunciarán este uso de la abadía del Mont Saint-Michel.

En 1874, el Mont Saint-Michel es declarado Monumento histórico por el Estado, lo que marca su renovación. En 1888, la célebre Mère Poulard crea su albergue en el corazón de la ciudad medieval, lo que hace que se extienda la buena reputación en gastronomía del Mont Saint-Michel por el mundo.

En 1897, el arquitecto Petitgrand erige la aguja neogótica de bronce en la cima de la abadía, lo que da al monte su silueta definitiva. La célebre estatua de oro del arcángel Saint-Michel completa el edificio, que se situará a 188 metros por encima del mar.

A finales del siglo XIX, el Mont Saint-Michel será unido al continente por un dique-carretera, que lo hace más accesible abriéndose al turismo. Durante los años siguientes se convierte en el primer lugar turísitico cultural francés.

Habrá que esperar a 1969 para el regreso de la comunidad benedictina que habían sido echados durante la Revolución francesa, y con ellos, el renacimiento espiritual del Mont Saint-Michel.

Desde que fue declarado en 1979 Patrimonio Mundial por la UNESCO, no deja de recibir visitantes y peregrinos que vienen a admirar la maravilla del lugar.